POEMA DE AMOR
Para sentir lo tibio
de las últimas horas de septiembre
hubo un tiempo extinguido
por los acantilados
como la luz que se descuelga
y se ahoga sin grito
en un mar de basalto.
No volverá el acuático rumor
ni un chillido violento de gaviota.
Cuando el invierno sea
la última verdad a que agarrarse
y todas las ciudades nos cierren sus murallas,
entonces te diré
que una y mil veces,
sobre los mismos pasos,
repetiría la vida contigo.
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