TEMPORADA DE LLUVIAS
Ya no temes la noche como cuando eras niña.
Ahuyentas los fantasmas
con naturalidad,
como amanece siempre.
También hoy ha llovido.
La calle, que es de barro y de pisadas,
de tormenta que insiste
y asoma por las mismas cordilleras,
se ha llenado de charcos. Es día laborable
y nada extraordinario:
la caída de un ángel en la playa,
la llegada de John, el marinero
que prometió su vuelta a Lidia.
Por un momento vuelves la mirada,
te detienes
len busca del que espera
sentado bajo el quicio de una puerta.
Mañana volverás a ver la lluvia.
Es cuestión de rutina y de pronósticos.
Granada (Nicaragua) Junio de 2005 |
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